Con herramientas del Contact Improvisación como el compartir peso, la escucha y el estado de alerta trabajamos para crear un solo grupo de unas 30 personas que se mueven rellenando huecos y a la vez se trasladan por el espacio, formando un compacto de cuerpos en constante movimiento.
Requiere que nuestro cuerpo este libre de prejuicios y planes, disponible para lo que ocurra pero también manteniendo una cierta autonomía para no irse arrastrada por la corriente.
Evidentemente entran en juego reacciones humanas y sociales que encuentro interesantes de observar: la tensión, el agobio, la atracción, el rechazo, los reflejos, el querer hacer etc. Mi mente trabaja para neutralizar al cuerpo, manteniendo el foco en la acción, el estar disponible y sobretodo mucha aceptación.
Me encantó un ejercicio que Félix Ruckert propuso para nuestra mente:
Con una piedra en distintas partes del cuerpo experimentamos tres cualidades: soportar el peso (la superficie empuja la piedra), incluirlo (sumamos la piedra al propio cuerpo) y traspasarlo (dejamos que el peso viaje, siendo el suelo quién lo soporta)
Una vez más la aceptación y la escucha de nuestro propio cuerpo fue imprescindible.
Para mi fue un trabajo más que fisico, meditativo.

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